Lo que más les molesta a ellas de lo que ellos hacen en la cama

 

Si acertadamente es cierto que cada pareja (así como cada persona) es única y vive su sexualidad de una forma particular, es posible hacer remisión a algunas de las cosas que suelen agobiar a las mujeres en la cama, sobre todo si se repiten o se dan con frecuencia. Así, tal como explica la psicóloga y sexóloga Raquel Graña, conforme a su experiencia en la consulta estas son las que más preocupan:

1. ¿Qué pasa con los preliminares? El clítoris, a pesar de ser el equivalente al pene masculino, suele proyectar olvidado o en un segundo plano. Mientras que en otras ocasiones los hombres no saben cómo estimularlo y pueden dañar a la persona. Hay que tener en cuenta que es una zona muy sensible, con muchas terminaciones y que no a todas les gusta que lo estimulen directamente. Para mejorar este punto es necesario que cada mujer le explique a su compañero cómo acariciarlo, lamerlo o tocarlo.

Una queja muy popular es la de dejar de flanco los preliminares, yendo directamente al pizca, al coito (pene-vagina). Algunas mujeres se quejan de que los hombres no se dan cuenta de que las relaciones eróticas incluyen toda la piel. Piensan que solo deben penetrar a la pareja y que esta, por arte de ocultismo, llegará al clímax.

2. Y venga a insistir en… lo mismo. Igualmente comentan que otros consideran que si están una hora penetrando a su pareja, lograrán que valor el culminación, pero lo cierto es que lo único que consiguen es que ésta se canse y termine irritada (tanto emocional como físicamente).

3. Tú no me dices lo que te gusta y yo a ti siquiera. Algunas parejas llegan a consulta por poseer caído en la rutina. Cuentan con una o dos posturas sexuales que repiten una y otra vez, sin tantear falta más. Ellas se quejan de la error de comunicación de ellos cuando intentan invadir el tema e incluso, a veces, temen sentirse juzgadas por lo que les pueda apetecer probar.

Para entenderlo mejor expondré un par de casos que tuve en consulta online el año pasado:

  • Uno de ellos era una mujer que acaba de comenzar con su pareja heterosexual y le gustaba que le masajearan, lamieran y chuparan los pies. Se sentía muy cohibida a la hora de decírselo, porque su pareja previo la había audiencia por este deseo.
  • Otro caso fue el de una pareja heterosexual, que llevaban 2 abriles de relación. Ella se quejaba de que él era demasiado inesperado a la hora de practicar el sexo hablado y que algunas veces le acariciaba el ano sin su consentimiento.

En los dos casos se trabajó con las dos partes de forma independiente y luego conjunta, con el fin de datar a un acuerdo, según explica la sexóloga.

4. El silencio. Normalmente las mujeres suelen expresar más lo que les gusta o sus deseos, así como emitir gemidos o sonidos durante la relación erótica. Sin secuestro, hay algunos hombres que no logran pronunciar ninguna palabra o interjección en el sexo, ni cuando llegan al clímax. Esto molesta mucho a sus parejas ya que no saben si el otro está disfrutando. Genera una gran incomodidad.

5. La desatiendo de higiene. Muchas mujeres se quejan de la descuido de higiene de su pareja. Esto se debe a que ellas mantienen una higiene constante preocupándose en todo momento por sus olores, mientras que a su compañero no le causa ninguna desazón. Los hombres deberían entender que algunas mujeres dejan de tener relaciones sexuales con ellos por cómo les huele el aliento al no lavarse los dientes (sobre todo por la mañana) o por no ducharse diariamente o posteriormente de una actividad de esfuerzo.

El mito de que un hombre sudoroso gusta a las mujeres se ha extendido demasiado y no en todos los casos se cumple.

6. Cuando solo piensan en ellos. Por suerte cada vez son más las mujeres que toman la iniciativa y se quejan cuando no logran el placer que desean. Si admisiblemente, algunas siguen quejándose de que ellos solo van “al forúnculo”, como en el punto del “clítoris y los preliminares”, dando por hecho que la mujer va a disfrutar. Esto sigue produciéndose por la desidia de educación sexual.

Debemos promover que la erótica se centre en el placer genérico, de toda la extensión del cuerpo y no solo en los genitales y en el entrar al clímax. Cuando a los hombres se les enseña a disfrutar de otras partes, como de su cuello, espalda, manos, brazos, pies… Descubren una forma de placer diferente a la que no estaban acostumbrados.

Estas son algunas de las quejas más comunes en consulta. Si aceptablemente, la mayoría pueden solucionarse a través de la comunicación, el entendimiento y la comprensión a experiencias interiormente de la propia pareja.

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